Resumen

«El color es mi forma de convertir la memoria en presencia.»

CAZO es un artista autodidacta cuya obra explora la memoria y la identidad a través del color y la forma. Influenciado por el graffiti y la cultura urbana, su pintura construye imágenes que buscan la verdad emocional más que la representación literal, donde lo íntimo y lo colectivo se entrelazan. Ha expuesto individualmente en espacios como Galería LU (Madrid) y Arte Vivo (Genalguacil), y ha participado en exposiciones colectivas en Madrid y Donostia. En 2025 recibió el Primer Premio del XXIII Certamen Internacional AMIAB. Para CAZO, pintar es una necesidad vital: un acto de liberación de la memoria a través del color.

Biografía

Miguel Ángel (CAZO), Móstoles, Madrid, 1974

CAZO creció entre muros marcados por el graffiti y la cultura urbana, un entorno que definió tempranamente su imaginario visual y que hoy atraviesa su lenguaje pictórico. Autodidacta y multidisciplinar, su trayectoria incluye experiencias en fotografía, televisión, diseño gráfico y cerámica, disciplinas que han enriquecido una práctica pictórica centrada en la memoria y la identidad.

Su trabajo se ha presentado en exposiciones individuales como Arte Vivo (Genalguacil, 2025), Galería LU (Madrid, 2023) y el proyecto FACES, mostrado en Galería Subespacio (Donostia) y Librería Anti (Bilbao, 2016). Ha participado asimismo en exposiciones colectivas en espacios como Espacio Espositivo y El Plantío (Madrid, 2024), así como en MENDIAN en Cristina Enea (Donostia, 2015). En 2025 recibió el Primer Premio del XXIII Certamen Internacional AMIAB.

Paralelamente a su práctica pictórica, entre 2015 y 2022 fundó MIANDKU, un proyecto de cerámica contemporánea y diseño con presencia en instituciones como las tiendas de los museos Thyssen y Reina Sofía, la RMN de Francia, y en restaurantes con estrella Michelin como Arrea, Elkano o Mirador de Ulia. Su trabajo en cerámica ha sido expuesto en muestras colectivas como Basque Product Design (Galería Nana, Donostia, 2018) y Cerámica Vasca (Deba, 2016).

La obra de CAZO no busca la representación exacta, sino la verdad emocional. A través del color y la forma, construye imágenes donde lo íntimo y lo colectivo se entrelazan, y donde los recuerdos —distorsionados por el tiempo— se transforman en presente pictórico. Para el artista, pintar es una necesidad vital: una forma de liberar, mediante el color, aquello que el tiempo había mantenido oculto.