Jaime Velázquez (Cádiz, 1987) inaugura el 27 de febrero en Tamara Kreisler Gallery (Madrid) “Fragmentos Binarios”, una exposición que cruza grafiti, tradición pictórica e inteligencia artificial y que podrá visitarse hasta el 28 de marzo. La muestra llega en la antesala de la Semana del Arte y se suma al circuito previo a las grandes ferias con una propuesta centrada en cómo miramos y en qué sistemas condicionan esa mirada.
Una pintura que mezcla calle y taller: grafiti, óleo y un lenguaje propio
Velázquez trabaja desde un territorio híbrido: técnica sólida de óleo y pulso visual de cultura urbana. Ese choque de registros, lejos de ser un efecto estético, construye una identidad reconocible y directa, donde lo “clásico” no compite con lo contemporáneo, sino que lo amplifica.
En “Fragmentos Binarios”, el resultado se percibe como una pintura de capas. Por un lado, lo manual y lo matérico. Por otro, un imaginario que remite a pantallas, signos, fragmentos y ritmos de consumo visual. La exposición se entiende como una investigación: no solo sobre imágenes, sino sobre los mecanismos que las ordenan en nuestra cabeza.

