Aixa Portero

El canto del árbol
Galería Isolina Arbulu, 2019
Catalogue

Pages: 40

El canto del árbol nace de una fragilidad sostenida, de ese hilo-raíz cuya urdimbre es la poética de un instante en el que anida el canto a la vida.

Las plumas pueden ser cuna de un sueño hipnótico, un regazo de Hipno, cercano a la muerte de Tánatos, su hermano gemelo; o pueden ser alas vencedoras, como las de Niké, la diosa de la Victoria. Alas que también tejen los nidos de un vuelo al que cantan. La crisálida detiene el instante: es presente, es urna-incubadora refugio del neonato. Pero es un nido polisémico: es continente, es contenido.

Del árbol brota música en su pecho, nacen plumas de raíces-ramas inertes, germina savia de la crisálida muerta, emana la vida desde la piedra, los medios naturales se invierten, y el vacío se transforma en un generador creativo. Es un canto que nos acerca al ser humano desde las emociones que nos unen a la vida, y hacen que resistamos.

Y la verdad emerge, es Alétheia. El bulbo-origen abandona su estado velado ante la luz y sus raíces profundas se metamorfosean en ramas. Se detiene ese instante de fragilidad punzante para su reconstrucción lírica, emana la hoja-pluma, el pájaro-raíz o la piedra-rama. Lo oculto pasa del ser al no ser, es Poiesis.  Brota el yo consciente, que es un tú y un nosotros: Es poesía, es naturaleza.

La dualidad nace de una unidad diversa en la que no existe el estado estático. El universo se entiende como una unidad armoniosa donde el todo se transforma en un “aquí-ahora”, como cada célula de nuestro propio origen. Es el canto gozoso a la razón poética, a la música que aflora con fuerza desde el latido hilvanado mas ínfimo, es el sonido de las alas de la Victoria.