Lola Guerrera

Lo EFÍMERO como una manera de vivir el arte desde el proceso de su creación (siempre delicado, lento y repetitivo, casi como buscando un estado de meditación), para finalmente conectar con las distintas áreas donde finalmente nos sentimos y somos VULNERABLES

Si tuviese que resumir o encuadrar todos mis proyectos artísticos realizados hasta la fecha, en una sola palabra, esa sería sin duda LO EFÍMERO.

Dicho concepto me conduce, tanto a una manera muy concreta de enfrentar cada área en la que me adentro, como en la metodología o manera de ejecutar la obra. Como fotógrafa de formación, me dí cuenta de que cada una de las imágenes que construía/fotografíaba tienen un componente efímero muy fuerte.

Se trata de recreaciones/esculturas/ construcciones creadas solo para el momento del disparo
fotográfico, y cuyo último registro/documento de todo el proceso artístico era la fotografía.
Relaciono el concepto global de lo Efímero con distintos ámbitos de mi vida diaria.
Con la cotidianidad, empapelando mi hogar con papel blanco, limpiándolo de connotaciones,
dejando el espacio en su esencia y denominación mínima…

Con nuestra posición en la tierra y nuestros círculos vitales, instalando pájaros de papel en entornos naturales de donde procede su propia materia… Con la Vulnerabilidad del territorio que pisamos, creando explosiones de humo de color en espacios mineros a cielo abierto…

Reinterpretando los Mementos Moris rescatados de la historia del arte y de aquellos autores que al igual que yo, en algun momento de su proceso creativo han tenido la necesidad de sentir lo efímero de la existencia.

Con lo fragil del poder, simbolizandolo con la figura de un águila imperial que se marchita a tiempo
real. Con la incertidumbre de lo desconocido, conectando lo ínfimo con lo máximo y representándolo con imágenes del espacio.

Construcciones llenas de detalles, que desaparecen cuando realizo el disparo fotográfico.
En la actualidad, dejo paso a que la bidimensionalidad de la foto se exprese de una manera más
espacial, y saco la instalación del momento fotográfico. De esta manera, la instalación en sala
empieza a estar presente en mi obra invitando al espectador a que pueda recorrer las esculturas
desde todos sus ángulos, y puedan percibir cada uno de los detalles.
Pero siempre, y de nuevo, con esa peculiaridad, de que al igual que en la fotografía, cuando termina la exposición, la obra desaparece.